Si es que estos del PP no aprenden, no ven que nuestro presidente va a ser el mejor que ha tenido España en toda la historia. Lo que tienen que hacer es convertirse en unos sectarios de la izquierda. No se dan cuenta que con ZP se va a conseguir el fin del terrorismo aunque sea a costa de humillar a las victimas del terrorismo y al pais. No importa que los asesinos sigan chantajeando a los empresarios, amenazando a los ciudadanos vascos no nacionalistas y metiendo miedo al resto de los españoles, si el final es conseguir que dejen de matar. Y si los terroristas deciden volver a tomar las armas por no conseguir sus objetivos, la culpa la tendran los de siempre, el PP y Aznar. Y para que mejor lo entiendan, lean el siguiente artículo escrito en la web http://www.lainsignia.org que es enlazado a través de la página de CCOO:
"¿El fin del aznarismo?
El alto el fuego de ETA es la última demostración de la necedad que ha venido presidiendo la política de la derecha representada por el Partido Popular (PP).
Tras engañar a la opinión pública durante la tragedia del 11 de marzo y perder las elecciones, han huido hacia delante con sus escándalos y pataletas sobre el estatuto catalán, la política exterior española y todo lo que se les ha puesto por delante.
Gobernar en España exige, entre otras cosas, seducir y soportar a los «españoles con dudas». El edificio español puede permitirse ciertos niveles de demagogia y populismo nacionalista en las Comunidades Autónomas, pero es muy difícil que no se resienta gravemente cuando ese mismo discurso nacionalista se practica desde el propio Gobierno. Al pretender gobernar desde la exclusión, el aznarismo hizo un mal servicio a la unidad del país mientras estuvo en el gobierno. Los desvergonzados medios de comunicación situados en su órbita han sostenido ese juego. El PP batió y sigue batiendo todas las marcas de irresponsabilidad que se recuerdan. En la política para acabar con la violencia de ETA ha sido un obstáculo vociferante hasta el último momento.
El presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, resultado del ejercicio de dignidad que el electorado practicó en las elecciones de aquel mes de marzo, se ha enfrentado a esa realidad con mucha paciencia. A veces hasta ha parecido que pedía perdón por tener razón, por practicar una política racional frente a los despropósitos de una derecha liderada por manifiestos pigmeos políticos. La falta de agresividad de Rodríguez Zapatero ha aumentado aún más la histeria del PP. Eso puede hacer pensar que su estrategia moderada y condescendiente, respondiendo con elegancia a los ladridos de la jauría, es más sutil de lo que parece a primera vista.
La España racional, incluida la de derechas, sabe que la unidad del país no está amenazada por las reformas relacionadas con el estatuto de Cataluña; sabe que regresando al redil europeo y accediendo al sentir popular contra el imperialismo estadounidense no se merma el peso de España en el mundo; y sabe que negociar para acabar con la violencia de ETA no es venderse al terrorismo.
Tras el alto el fuego de ETA, la derecha debería iniciar una reflexión para dotarse de una fuerza política menos cerril y primitiva que el actual PP. Sus votantes harían bien en pasarle factura electoral y hundir para siempre al aznarismo, esa mezcla de caudillismo chulesco franquista y manifiesta falta de inteligencia. "